Me llamó mucho la atención por su apariencia de cómic, muy característico de los años 80.
Así pues, me dispuse a realizar la obra de arte. Mi madre fue mi colaboradora y fotógrafa.
De primeras pensé que terminaríamos el trabajo antes de empezarlo pero mi pensamiento estaba muy alejado de la realidad...
La bañera estaba llena, me até un moño desaliñao, los labios rojos y para adentro, aquí comenzaron los problemas... El gel no hacía suficiente espuma, asi que mi madre inventó una estrategia muy efectiva para producirlo: ¡un plumero alargado y a remover en círculos!
Tras conseguir la espuma seguimos con las dificultades de la esponja. Debía ser blanca pero no tuvimos esa suerte y encima era domingo, así que me encarté una esponja amarilla que no pasaba muy desapercibida.
Por fin llegamos a la realización de la foto. Con el ordenador en un taburete del baño para ver la imagen y poder captar la misma postura, intentaba mantenerme recta (puesto que me resbalaba todo el tiempo), pegada a los azulejos y con la cabeza ligeramente levantada hacia arriba. ¡Era prácticamente imposible! Escuchaba a mi madre decir: ¡sonríe, levanta la cabeza, aprieta la esponja! ¡No, así no! ¡Esa sonrisa es muy falsa, aprieta más la esponja!En fin, entre gritos, chapoteos, esponjas y plumeros conseguimos hacer una foto considerablemente aceptable. Le agradezco mucho a mi madre tal dedicación porque pasó un rato muy estresante, pero finalmente el resultado mereció la pena y se quedó muy satisfecha.
Con esta actividad acercamos el arte a nuestros niños, haciéndolos conocedores de muchas celebridades en el mundo del arte, tanto del pasado como de la actualidad. Ellos mismos aprenderán de forma activa.